¿Sobrevivirá el value investing a la IA?

En Cobas nos jugamos mucho con este tema: gestionamos casi 5.000 millones de euros para más de 49.000 clientes, y seguir aportando valor es clave.

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En este vídeo te contamos las 2 grandes amenazas que supone la IA para los inversores y las gestoras value como Cobas. Vemos el impacto real que ya están teniendo y que pueden tener en el futuro estas 2 amenazas, y qué puedes hacer tú como inversor ante todo esto.

La primera amenaza es que las empresas de inteligencia artificial sean más rentables que el value investing durante los próximos años. Y hay 2 motivos claros para pensar que esto puede ser así.

El primero es que no sabemos hasta dónde puede llegar el desarrollo cognitivo de la IA. Si sigue avanzando al ritmo de estos últimos años, supondrá una revolución tecnológica y económica enorme, y las empresas del sector recogerán los frutos.

Además, que las grandes empresas de la IA como NVIDIA, Google o Microsoft estén en máximos históricos no significa que no vayan a seguir subiendo.

NVIDIA es un ejemplo claro, lleva años en máximos con un crecimiento bestial, y muchos pensaron que era una especie de burbuja. Pero si miramos su PER, la relación entre el precio de la empresa en bolsa y sus beneficios, vemos que no es tan cara. En julio de 2026 cotizó a un PER entre 30 y 40 veces, cuando en los 5 años anteriores superó las 60 veces de forma consistente.

El segundo motivo es que la IA puede destruir ventajas competitivas que hasta hoy parecían intocables. Un ejemplo claro son las empresas que proporcionan SaaS o Software as a Service, es decir, software por suscripción. Una herramienta líder como la de Salesforce suponía una gran ventaja competitiva, pero ahora la IA permite desarrollar alternativas de forma cada vez más rápida y barata.

La consecuencia es que el sector sufre. Aquí ves la evolución del ETF iShares Expanded Tech-Software Sector, que recoge sobre todo empresas de software de Norteamérica. Desde su máximo a mediados de 2025, ha caído casi un 25%.

Pero toda esta atención que acapara la IA genera una gran oportunidad para el value investing, te cuento cuál es.

La tesis que tenemos en Cobas con todo esto es muy sencilla: cuando casi todo el mercado está mirando hacia el mismo sitio, es bastante más fácil encontrar valor en otros lugares. Y ahora mismo el mercado mira mucho a la IA.

Las 7 magníficas son Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, NVIDIA y Tesla. Son grandes tecnológicas, algunas de ellas los grandes líderes de la IA. En 2018 estas 7 empresas suponían el 13% del índice Standard & Poor’s 500, y desde 2024 superan el 30%.

Según un estudio de Goldman Sachs, excluyendo a las 7 magníficas el S&P 500 apenas ha crecido en los últimos 10 años. Esto ilustra hasta qué punto la atención y el dinero están fluyendo a las grandes tecnológicas y a la IA.

Eso hace que se invierta menos en otros sectores menos atractivos, esos en los que se suele fijar el value investing, como por ejemplo el sector energético. Por eso, ahora surgen mejores oportunidades ahí, y nuestro trabajo en Cobas es encontrarlas.

Además, la IA tiene un riesgo importante que muchos inversores no están teniendo en cuenta. ¿De qué se trata?

Invertir en una tecnología revolucionaria muy pronto no siempre significa ganar dinero. La historia nos lo demuestra.

A finales de los años 90 las empresas de telecomunicaciones invirtieron más de 500.000 millones de dólares en tender fibra óptica, buena parte con deuda. La tecnología era la correcta, la infraestructura para que funcionara internet. Pero muchas de esas empresas, como Nortel, acabaron quebrando antes de poder rentabilizarla.

Otro ejemplo son las redes sociales. La herramienta de chat Microsoft Messenger nació en 1999, y en 2009 tenía más de 200 millones de usuarios. Pero Facebook y WhatsApp ganaron la partida, y en 2013 Messenger dejó de existir.

Por eso en Cobas no perseguimos modas. El miedo a perderse la tendencia actual puede salir muy caro.

En este contexto, te voy a resumir cuál es el enfoque que tenemos en Cobas para invertir en empresas tecnológicas.

Es muy sencillo: utilizamos el mismo enfoque que para el resto de empresas. Resumiendo mucho, buscamos negocios de gran calidad con un buen margen de seguridad, o sea, que su precio actual esté claramente por debajo del valor intrínseco que calculamos que tiene la empresa.

Si una compañía tecnológica cumple con nuestros criterios, podemos invertir en ella. Hemos tenido en cartera Samsung Electronics, por ejemplo.

Es cierto que preferimos empresas con activos difíciles de replicar, como Melià con sus hoteles en ubicaciones privilegiadas, o Atalaya Mining con sus minas de cobre como la de Riotinto, en Huelva.

Ese es nuestro enfoque, y es bastante común entre inversores y gestoras value.

Y ojo, la IA no solo tiene el riesgo de ser una tecnología joven. El sector de la inteligencia artificial tiene 3 problemas que conviene vigilar para saber cómo evolucionará.

El primero es la gran inversión en Capex. Según previsiones de Statista, entre Microsoft, Meta, Amazon y Alphabet, la inversión conjunta en infraestructura de IA superará en 2026 los 700.000 millones de dólares, prácticamente el doble que en 2025. Están dedicando gran parte de sus beneficios y bastante deuda para financiar toda esa inversión. Está por ver si serán capaces de rentabilizarla, o si se convertirá en un agujero como el de las telecos con la fibra óptica.

El segundo problema es la amortización de chips, servidores y otros equipos de infraestructura. Hasta 2022, estas empresas asumían una vida útil de estos equipos de 4 años, y repartían el gasto en esos 4 años en su contabilidad.

Ahora han subido la vida útil a 6 años, y como el gasto está más repartido, los beneficios anuales parecen más grandes. Pero con el ritmo al que está evolucionando el sector puede que los chips y otros equipos se queden obsoletos antes de 6 años, y eso tendría un impacto grande en los gastos y el beneficio de estas empresas.

El tercer problema es que algunos indicadores muestran que las generaciones más nuevas de modelos de IA traen mejoras más pequeñas a las anteriores. Si esto se hace realidad, puede que las grandes expectativas de crecimiento no se cumplan, y en ese caso los actuales precios de los líderes de la IA podrían ser injustificadamente altos.

Es decir, la tendencia indica que el sector de la inteligencia artificial seguirá creciendo, pero no está libre de riesgos y sería una imprudencia asumir que la IA será lo más rentable sí o sí. Por eso, las buenas oportunidades que surgen gracias al boom inversor en empresas tecnológicas pueden dar alegrías importantes al value investing.

Si te está pareciendo interesante, en la descripción te dejamos el enlace a una entrevista de nuestro director general Gonzalo Recarte hablando en profundidad de todo esto, de las amenazas de la IA para el value investing y para Cobas en particular.

La segunda gran amenaza es que la IA sea capaz de dejarnos a los inversores y gestoras de fondos value sin trabajo.

El value investing seguiría siendo rentable, pero podrías invertir tú mismo hablando con ChatGPT o alguna otra inteligencia artificial. ¿Cómo de real puede ser esta amenaza? Veamos.

Si la IA tuviera acceso a los mismos datos privados y tácitos que maneja un gestor humano, en teoría podría llegar a replicar buena parte de su análisis cualitativo de una inversión. Es decir, la IA sustituiría a inversores value y al equipo inversor de gestoras como nosotros.

Y eso no solo es una hipótesis, ya se está haciendo. Bridgewater, uno de los mayores fondos de cobertura del mundo, lanzó en 2024 un fondo de 2.000 millones de dólares que basa sus decisiones en modelos de IA de OpenAI, Anthropic y Perplexity. Solo el tiempo dirá qué resultados obtiene ese fondo, pero el hecho de que Bridgewater esté haciendo ese experimento ya es importante en sí mismo.

A día de hoy es bastante dudoso que la IA arrase con los equipos inversores profesionales. Pero hay ciertas cosas que va a sustituir sí o sí, y que ya está sustituyendo.

La IA arrasará más pronto que tarde con la parte cognitiva y cuantitativa del trabajo de un analista: recopilar datos públicos, procesar informes y sintetizar toda la información. Esto los modelos de IA punteros ya lo hacen mejor y más rápido que cualquier persona.

Pero hay otra parte del trabajo, la parte cualitativa, que es muchísimo más difícil de replicar con inteligencia artificial.

Te cuento a qué me refiero con un ejemplo. Imagina que queremos analizar una cadena de tiendas. Si utilizamos solo datos públicos, tendremos solo una parte de la información. Eso sí puede hacerlo una IA.

Lo que no puede hacer es visitar las tiendas de esa cadena, observar cómo se comportan los clientes y hablar con el equipo directivo en persona. Eso da información que una IA no puede obtener.

Gran parte de esa información no son datos ni certezas, es conocimiento tácito. Se basa en mirar a los ojos al equipo directivo cuando habla de su negocio, detectar detalles que no pintan bien, o intuir si esos directivos están diciendo la verdad o están mintiendo. Todo esto se consigue teniendo decenas o cientos de reuniones con distintas empresas y viendo los resultados durante años y décadas.

Es lo que hacemos en Cobas y es la parte de nuestro trabajo que más valor aporta. Buscamos empresas que están fuera del foco y vemos detalles ocultos y tácitos para encontrar las mejores oportunidades, detalles que ningún otro inversor conoce, y muchísimo menos ninguna IA.

Ojo, eso no significa que en Cobas no utilicemos la inteligencia artificial. Es de gran ayuda para muchas cosas, te cuento las 2 más importantes hasta ahora.

Por un lado está el trabajo cognitivo y cuantitativo que ya hemos mencionado. Los modelos avanzados de IA como ChatGPT y Claude son capaces de procesar datos y sintetizar informes de forma mucho más eficiente que un analista. Por eso nuestro equipo se apoya en estas herramientas para esas tareas y otras similares, en las que la IA da grandes resultados.

También hicimos un experimento muy interesante con IA. Una práctica habitual en Cobas es intentar echar por tierra la tesis de inversión de nuestros gestores. Entrenamos una IA para hacerlo, para atacar las tesis de la forma más agresiva posible y así buscar fallos y mejorar nuestro proceso inversor.

¿Cuál fue el resultado? Nuestro propio comité inversor formado por 7 gestores sigue siendo más duro y agresivo en esa tarea que cualquier modelo de IA. Puede que en el futuro nos ayude con esto, pero de momento los gestores lo hacen bastante mejor.

Nuestro enfoque a futuro es incorporar la IA dentro de Cobas en todos aquellos puntos donde veamos que hace un gran trabajo y nos ahorra horas de esfuerzo en tareas que no son las que verdaderamente generan el valor que aportamos.

Pero ojo, debemos tener mucho cuidado al ampliar el uso de la IA. Te cuento por qué.

En marzo de 2026 la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la CNMV, publicó un estudio de 10 meses evaluando las predicciones bursátiles de ChatGPT, Gemini, DeepSeek y Perplexity.

Las conclusiones no fueron esperanzadoras. Estos modelos cometieron fallos de razonamiento recurrentes, errores de cálculo, interpretaciones financieras incorrectas y hasta se inventaron algunos datos. Solo mejoraron su rendimiento con instrucciones muy claras y una supervisión humana constante.

Esto es otra pequeña prueba más de que, por el momento, no parece que la IA vaya a invertir por nosotros.

Bien, todo esto es interesante, pero hay una cuestión que seguro te importa mucho más: ¿qué puedes hacer tú como inversor con toda esta información?

Te voy a dar 3 claves.

Primero, no evites la IA. La tendencia nos muestra que puede tener un impacto enorme en la economía mundial durante los próximos años, y las empresas que lideren esta revolución pueden dar buenas rentabilidades. Si ya inviertes en algún fondo o ETF que replica al S&P500, eso te da una buena exposición al sector por el peso de las grandes tecnológicas.

La segunda clave es que no todo es IA. Cuando casi todo el mercado mira a un solo sector, las oportunidades florecen en los demás, y es bueno aprovecharlas. En Cobas llevamos más de 30 años trabajando para encontrar las mejores oportunidades que el mercado ignora.

Y la tercera clave es que la IA es y será una herramienta excelente para realizar tareas cada vez más complejas, y eso hará más valiosos activos irremplazables como hoteles en ubicaciones privilegiadas, o recursos naturales. Invertir en empresas con activos de ese tipo será muy interesante, y en Cobas lo hemos hecho siempre.

¿Qué opinas tú? ¿Crees que las empresas de inteligencia artificial van a ser más rentables que el value investing en los próximos años? Cuéntanoslo en los comentarios, y dinos también si hay algún tema relacionado con este sobre el que te gustaría que hiciéramos un vídeo.

Por cierto, durante el vídeo hemos mencionado que el value investing en general y Cobas en particular apenas invertimos en empresas tecnológicas. ¿Por qué? ¿Acaso no son las más rentables de los últimos años? Hay buenos motivos para ello, en este vídeo de aquí te los contamos, lo tienes también en la descripción.

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