La educación financiera de tus hijos no va de que sepan mucho de números. Va de que aprendan a tomar buenas decisiones con el dinero en casa, contigo, de forma sencilla y práctica. Su prosperidad futura depende de ello.

Por eso en este vídeo te contamos 3 cosas. Primero, las 4 ideas clave en las que se basa la educación financiera de niños, adolescentes y jóvenes. Segundo, te damos un plan por edades, práctico y con herramientas, para inculcar buenos hábitos financieros a tus hijos. Y tercero, vemos cómo hablar de dinero en familia, y lo que es todavía más importante, cómo no hablar.

¿Sabes que las personas con mejor educación financiera tienen más ingresos, mayor patrimonio y prosperidad a largo plazo? Si conoces los fundamentos del dinero haces menos compras impulsivas, te endeudas menos y vives con más tranquilidad. Yo quiero eso mismo para mis hijos, ¿y tú?

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Si eso no te parece suficiente, te voy a dar dos motivos mucho más aterrizados.

El primero es la crisis demográfica. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el INE, hoy en España la población de más de 65 años es poco más del 20%. El INE proyecta que en 2050 será de más del 30%. ¿Y qué significa esto? Que las pensiones de jubilación en el futuro serán proporcionalmente mucho más bajas que hoy. Las personas con poca educación financiera tendrán una vejez mucho más difícil.

El segundo motivo está muy relacionado. En las próximas décadas, la generación del baby boom dejará herencias importantes, sobre todo viviendas, a sus hijos y nietos. Gestionar bien ese dinero es clave para la prosperidad económica de tus hijos. ¿Te suena la típica historia del ganador de lotería que pierde todo su dinero en pocos años? Por desgracia pasa mucho, y el antídoto es la educación financiera. Démosle ese antídoto a nuestros hijos.

Creo que estamos de acuerdo en lo importante que es esto. Pero, ¿cómo lo hacemos? Lo primero es saber los 4 principios clave de la educación financiera de tus hijos.

El primer principio es gastar con intención. Comprar cosas necesarias, como ropa, está bien. Gastar demasiado dinero en cosas que queremos pero no necesitamos, en cambio, no está tan bien. Es normal que los niños quieran hacerlo, y por eso es importante que aprendan cuanto antes el impacto que tiene. Enseguida te contamos cómo hacerlo.

El segundo principio es el ahorro. Muchos adultos no ahorran nada, y de los que lo hacen, muchos solo ahorran lo que les sobra al final de mes. El hábito de ahorrar antes de gastar nos permite tener objetivos a medio y largo plazo y controlar mejor nuestro dinero. Es un pilar fundamental de las finanzas personales y es clave que los niños lo aprendan pronto.

El tercer principio es compartir. A veces cuando hablamos de dinero nos centramos mucho en nosotros, en nuestros objetivos personales y en nuestra prosperidad. Pero el dinero es una gran herramienta para ayudar a los demás y trabajar en las relaciones, por ejemplo invitando a un amigo a merendar o hacer un plan con un hermano menor.

Y el cuarto principio es planificar. Aquí entran tanto los gastos, como los primeros pasos hacia la inversión. Planificar las finanzas es lo que nos permite tener grandes objetivos a medio y largo plazo, y vivir una vida mucho mejor en el futuro.

Quizás estás pensando que esos principios están muy bien, pero que no es lo mismo inculcarlos a un niño de 6 años que a un adolescente de 16. Y tienes toda la razón, por eso ahora vamos a ver cómo enfocarlo por edades, y qué herramientas utilizar para hacerlo.

Por supuesto las recomendaciones que te vamos a dar para esto no nos las hemos sacado de la chistera. Nos hemos basado en dos marcos de referencia oficiales. Por un lado el “Building blocks to help youth achieve financial capability”, un trabajo del Consumer Financial Protection Bureau de Estados Unidos. Y por otro lado el “Financial competence framework for children and youth in the EU” elaborado por la Comisión Europea y la OCDE. Y más en general, en prácticas de crianza basadas en el Behavioral Parenting.

Los niños entre 3 y 6 años son capaces de entender que el dinero es un recurso limitado. Para eso está muy bien darles a elegir. Si tu hijo te pide ahora unas gominolas, le puedes decir que si las compra no podrá comprar más tarde un globo para jugar, por ejemplo. Tienes dinero para una de las dos cosas, y él puede elegir cuál, pero no puede tener las dos.

También es un buen momento para empezar a ahorrar en una hucha. Le dices que si entre semana no compra gominolas y guarda el dinero en la hucha, el fin de semana podrá comprarlas, o incluso comprar algo mejor como una pelota para jugar con sus amigos. Así va entendiendo la idea de que el dinero no quema en las manos, no hay que gastarlo al instante.

Los niños entre 7 y 10 años pueden aprender a dar diferentes usos al dinero, y a esperar para gastarlo de forma más consciente. Y para ello hay dos herramientas muy útiles.

La primera es la paga semanal. No es un premio por portarse bien, es una manera de aprender.

Y la segunda son 3 huchas distintas, una para gastar, otra para ahorrar y otra para compartir. Así tus hijos aprenden de forma sencilla y visual cómo dar distintos usos a su dinero.

Con cada paga, acompaña a tu hijo para que la reparta entre las 3 huchas. Para ahorrar y compartir es bueno tener objetivos concretos. Por ejemplo, con el dinero de la hucha de ahorro puede que quiera comprar un coche teledirigido o un puzzle de Frozen. Dile que necesita meter 5 euros en esa hucha durante 3 meses para conseguirlo.

En el caso de compartir, dile que puede invitar a su mejor amiga a una tarde en el parque de bolas, por ejemplo. Su amiga se pondrá muy contenta, y solo necesita meter 5 euros en la hucha de compartir durante 1 mes para conseguirlo.

Con esos objetivos aprenderá a repartir su dinero entre gastar hoy, y cosas buenas que conseguirá a medio plazo.

Entre 11 y 14 años es buen momento para que tus hijos empiecen a tomar sus propias decisiones con autonomía. Que cometan errores y sufran las consecuencias. Las herramientas aquí son las mismas, la paga semanal y las 3 huchas, pero lo enfocamos de forma distinta.

En lugar de distribuir el dinero con ellos, les damos mucha más libertad para decidir. Puedes decirle a tu hija que ya no le vas a decir cuánto meter en cada hucha, que lo decida ella. Si mete todo en la hucha de gastar, cuando quiera comprar un juguete le puedes decir “utiliza el dinero de tu hucha de ahorro”. Si no tiene nada, verá que no meter dinero en esa hucha tiene consecuencias.

Si te dice que quiere invitar a su mejor amiga a merendar tarta de chocolate en casa, dile que compre los ingredientes de la merienda con el dinero de la hucha de compartir. Si no tiene dinero, no podrá comprar los ingredientes para esa merienda.

Con esto no solo aprende qué sucede si gasta todo y no ahorra. Aprende que depende de ella misma hacerlo, que es autónoma y puede elegir. Cada elección tiene ventajas e inconvenientes.

Los adolescentes entre 15 y 18 años se acercan ya mucho más al mundo real. Ven contenido en la tele o en internet sobre finanzas y son mucho más conscientes de lo que pueden hacer. Quieren más, quieren comprar por internet, quieren suscribirse a Netflix o apuntarse al gimnasio.

Este es el momento de reforzar su autonomía, siempre con límites. Puede tener una cuenta bancaria y una tarjeta para poder comprar por internet, pero el dinero de esa cuenta será el de su propia paga. Si quiere comprar algo más caro, puede trabajar para ti durante el verano limpiando la casa o cocinando a cambio de un pequeño sueldo. Aquí aprende también que conseguir ingresos lleva esfuerzo y trabajo.

Esta edad es también buena para introducir la inversión. Para que quiera hacerlo, puedes hacer un aumento de paga a cambio de que ese aumento sea para invertir. Explícale de forma sencilla qué es la rentabilidad y el interés compuesto, y deja que lo vea en sus propias inversiones con el paso de los meses.

Es muy importante hablarle también de estafas, apuestas y promesas de dinero fácil. Si miles de adultos caen en ello, un adolescente con cuenta bancaria y tarjeta es una presa fácil. Si a pesar de que se lo explicas, termina cayendo en algún timo, deja que experimente las consecuencias para que aprenda bien la lección y no le vuelva a suceder.

A partir de los 18 años los adolescentes pueden trabajar y ser mucho más autónomos. En esta etapa hay dos claves.

La primera es que sepan que estás ahí para ayudarles en lo que necesiten. Si tu hija tiene cualquier duda para gastar, invertir, trabajar, cualquier cosa relacionada con dinero, debe saber que puede contar contigo. Que no la vas a juzgar, simplemente le dirás cuál crees que es la mejor opción. Esa confianza para pedirte ayuda evitará que meta la pata.

La segunda clave es explicarle más conceptos de finanzas personales que le serán útiles en pocos años. Por ejemplo, el colchón de emergencia, evitar deudas malas y automatizar su ahorro y su inversión.

Una herramienta útil en este punto en el que son muchos más autónomos es tener una reunión periódica sobre dinero. Una vez cada 2 meses, por ejemplo. En esas reuniones no solo te puede preguntar lo que quiera, puedes aprovechar para hablarle de los nuevos conceptos que quieres que aprenda, o contarle alguna experiencia tuya propia que tenga una lección importante detrás, como alguna estafa o mala inversión.

Con esto ya tienes ideas sencillas y prácticas para inculcar buenos hábitos de dinero a tus hijos, tengan la edad que tengan. Pero no podemos cerrar este vídeo sin hablar de algo clave: ¿Cómo hablamos de dinero con nuestros hijos?

Lo primero es algo que puede parecer obvio, pero por desgracia no lo es: hay que hablar de dinero. En España es un tema tabú, y que los niños escuchen conversaciones sobre dinero en casa de forma habitual lo normaliza. Aprenden más y están más abiertos a hablar de ello.

Dicho esto, la idea central al hablar de dinero es que es una herramienta que nos da opciones. Imagina que tu hijo de 12 años te dice que quiere ir a Disneyland París. Una posible respuesta es que la familia no tiene dinero para añadir esas vacaciones al plan de este año, ni el año que viene. Eso genera frustración.

Una respuesta mucho mejor es plantear alternativas. Si la familia quiere ir a Disneyland París debe renunciar a otras cosas para poder pagarlo. Por ejemplo, a lo mejor hay que eliminar la cena fuera de casa de los viernes durante 3 meses, o que la cena pase a ser cada 2 semanas durante 6 meses en lugar de cada semana. Este enfoque consigue varias cosas. Primero, evita la frustración. Segundo, anima a seguir preguntando sobre dinero y a pedir cosas. Y tercero, tus hijos verán que con una buena gestión y planificación, se pueden conseguir objetivos con el dinero que hay.

Ese enfoque es clave en general y sirve para casi todas las conversaciones sobre dinero. Ahora te voy a dar 2 errores fatales y un último consejo que puede tener un gran impacto en la vida de tus hijos.

El primer error es ayudarles siempre. Si se queda sin dinero y quiere comprar algo, puedes darle más dinero, pero es un gran error. Así no aprende que gastarlo tiene consecuencias y no se responsabiliza de sus actos. Puede ser duro en el momento, sobre todo las primeras veces, pero a largo plazo le harás un gran favor si no le rescatas.

El segundo error es utilizar el dinero como castigo. Si no hace sus deberes o no recoge su habitación, puedes pensar en quitarle la paga esta semana. Pero es mejor no mezclar la disciplina del día a día con las finanzas. Hay otras formas de gestionar esos comportamientos. Mantener su paga y que vaya aprendiendo lo que corresponde con cada edad es clave.

Y vamos con el consejo que te decía. No elogies el resultado, elogia el proceso. Si tu hijo ahorra durante meses para comprar el coche teledirigido, cuando lo felicites no te centres en el coche. Céntrate en lo bien que lo hizo durante muchas semanas seguidas, apartando con disciplina y constancia una parte del dinero que podría haber gastado en otras cosas. Si ve que es el proceso lo que genera elogios, es más probable que lo repita.

¿Qué edad tienen tus hijos? ¿Te llevas alguna idea de este vídeo que vayas a aplicar con ellos? Cuéntanoslo en los comentarios, y dinos también si te gustaría que hiciéramos más vídeos sobre esto.

Si te interesa este tema quizás te guste La Carta Kids, una carta trimestral que escribimos en Cobas para los inversores más jóvenes, y que es una gran herramienta para inculcarles el hábito de la inversión. Te dejamos el enlace en la descripción del vídeo.

Y para que tus hijos aprendan los hábitos del dinero no solo sirve con aplicar estas ideas y herramientas. Es clave gestionar las finanzas de toda la familia de forma conjunta. Te contamos cómo hacerlo en este otro vídeo que te dejamos por aquí, lo tienes también en la descripción.

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