Hoy en el mundo de la inversión los temas estrella son la inteligencia artificial y las grandes empresas tecnológicas como NVIDIA, Apple, Microsoft y Google. Sus acciones no paran de subir. Sin embargo, los inversores y fondos que siguen la filosofía del value investing apenas prestan atención a estas empresas. Seguir leyendo

¿Por qué? ¿Qué problema ve el value investing en las empresas tecnológicas? ¿Están los inversores value perdiendo rentabilidad por ignorar estas compañías? ¿O están consiguiendo mejores resultados gracias a ello? En este vídeo respondemos a todas estas preguntas.

¿Qué busca un inversor value en una empresa y por qué la mayoría de empresas tecnológicas no lo cumplen?

Vamos a empezar por el principio de esta historia: ¿qué busca un inversor value en una empresa para invertir en ella? Te lo resumo en 6 preguntas clave.

La primera pregunta que se hace un inversor value al analizar una empresa es: ¿Estoy comprando este negocio por menos de lo que realmente vale?

En el value investing hay dos conceptos muy importantes que ayudan a responder esa pregunta. Uno es el valor intrínseco, que es el valor que estima el inversor que tiene esa empresa, basándose en distintos criterios como los beneficios potenciales que puede generar en el futuro, y el valor de sus activos.

El segundo concepto es el margen de seguridad. Si la empresa cotiza en bolsa a un precio inferior al valor intrínseco estimado, esa diferencia de precio es el margen de seguridad y significa que el inversor está pagando por la empresa menos de lo que vale.

La segunda pregunta es: ¿Entiendo bien cómo gana dinero esta empresa?

El inversor value busca modelos de negocio comprensibles, donde se pueda saber con certeza cuánto cuesta conseguir un cliente, cuántos ingresos trae cada venta y qué margen queda después de todos los gastos.

La tercera pregunta es esta: ¿La empresa tiene un negocio real detrás?

El value investing desconfía de narrativas seductoras y promesas de futuro, lo que busca son datos sólidos. Quiere que la empresa tenga un buen flujo de caja, beneficios, alguna ventaja competitiva importante y un buen equipo gestor.

La cuarta pregunta está muy relacionada con la anterior: ¿La empresa está generando flujo de caja hoy, o al menos tiene un plan claro y realista para generarlo a corto plazo?

Si el negocio está generando dinero de verdad, sin depender de una moda del mercado o de financiación barata, es una muy buena señal.

La quinta pregunta es: ¿La empresa obtiene buena rentabilidad sobre el capital que invierte?

Si históricamente la compañía utiliza bien su dinero, reinvierte en activos y proyectos rentables, eso crea valor a largo plazo.

La sexta y última pregunta es esta: ¿Hay motivos para pensar que la empresa seguirá ganando dinero los próximos años?

El inversor value busca el largo plazo, y no necesita saber exactamente cómo seguirá ganando dinero la empresa porque eso es imposible. Pero sí quiere una empresa con una ventaja competitiva importante, y un plan claro para que los ingresos y los beneficios evolucionen.

Eso es lo que busca un inversor value. Y la mayoría de empresas tecnológicas no cumplen varios de esos requisitos. ¿Por qué?

 

La mayoría de empresas tecnológicas no son capaces de superar esa checklist de preguntas del inversor value por 3 motivos principales.

El primer motivo es que muchas empresas tecnológicas se basan en la promesa de grandes beneficios en el futuro

Hablan de cómo van a dominar el mercado, de que los beneficios potenciales son enormes, y de que en 10 ó 15 años su valor habrá crecido de forma exponencial. Sin embargo, a día de hoy tienen márgenes muy apretados, o incluso pérdidas.

Un ejemplo claro es Amazon, que a principios de siglo tenía pérdidas cada año y todo se basaba en una gran promesa de futuro. Terminó siendo un éxito, pero: ¿cuántos casos similares han terminado en fracaso? Puede que miles.

 

Es normal que las empresas tecnológicas funcionen así. Son negocios que requieren una inversión muy fuerte para llevar a cabo una idea incierta, y que tardará años en dar frutos.

¿Cuál es el problema para el inversor value? Que en muchos casos el modelo de negocio definitivo está todavía en fase de pruebas. No está claro qué margen quedará cuando el modelo madure, ni qué parte del pastel se quedará cada competidor, ni si habrá nuevas regulaciones que afecten al negocio. La incertidumbre de un sector tan innovador como el tecnológico hace difícil valorar bien estas empresas.

El segundo motivo está relacionado con el primero, y es que muchas empresas tecnológicas tienen precios muy altos en bolsa

Los inversores esperan beneficios muy grandes en el futuro, y eso se traduce en un precio exagerado hoy. Si todo sale bien, el precio estará justificado, pero si no, podría ser una mala inversión.

El precio astronómico de las grandes tecnológicas se ve muy bien en el índice S&P 500. Las 7 magníficas, que son Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, NVIDIA y Tesla, tienen un peso conjunto de más del 30% en el índice, compuesto por 500 empresas en total. Solo NVIDIA llegó a representar más del 7% del índice.

Esto hace muy difícil para un inversor value encontrar empresas tecnológicas con un buen margen de seguridad, es decir, que pueda comprar a buen precio. Aunque la empresa cumpla todos los demás requisitos, si el precio es muy caro el inversor value no querrá invertir.

 

El tercer motivo es la incertidumbre de las ventajas competitivas de muchas empresas tecnológicas

Dicen que tienen algoritmos mejores, más datos, más talento en su plantilla… Y esos fosos pueden ser mucho menos sólidos de lo que parecen.

Piensa en Nokia . A mediados de los 2000 tenía casi un 40% de la cuota de mercado de móviles en todo el mundo. Luego llegaron el iPhone y Android, en 5 años Nokia perdió el 90% de su valor en bolsa y acabó vendiendo esa parte del negocio a Microsoft.

Algo similar le pasó a BlackBerry. En 2009 controlaba más del 40% del mercado de smartphones en Estados Unidos, y un 20% mundial. Era el líder absoluto en móviles para profesionales. La llegada del iPhone, de Android y de las pantallas táctiles dejaron a BlackBerry fuera de juego. 4 años después estaba por debajo del 4% en Estados Unidos, y por debajo del 1% a nivel mundial.

Estas historias son un aviso para los inversores value. Las posiciones dominantes hoy pueden desaparecer en pocos años. Ojo, esto no significa que no pueda haber fosos realmente valiosos en el sector tecnológico. El problema es que son inciertos y difíciles de valorar.

Las empresas más tradicionales encajan mejor con la filosofía value. La industria, el transporte, la energía, los bancos y el consumo básico. Son sectores menos glamurosos, que no van a revolucionar el mundo y que no salen tanto en las noticias, pero suelen ser mucho más predecibles y no son una promesa a futuro, generan caja a día de hoy.

Al ser negocios más maduros y estables, en general no tienen grandes perspectivas de crecimiento, y por lo tanto no cotizan a precios especialmente altos en bolsa.

Además, los fosos tradicionales son mucho más sólidos.

Por ejemplo, la compañía ferroviaria de mercancías Union Pacific tiene sus propias vías y derechos de paso en gran parte de Estados Unidos, y eso hace que nadie pueda entrar a competir.

Otro ejemplo es Coca-Cola. Su gran ventaja competitiva es su popular y prestigiosa marca. Salvo que la empresa cometa un error importante que destruya su reputación, la marca se encarga de mantenerla en todo lo alto.

Vale, todo esto tiene sentido. Las empresas tecnológicas encajan mal con los criterios de inversión value. Pero si las empresas tecnológicas están creciendo tanto, ¿no será que la inversión value se está equivocando? ¿Realmente aporta algo esta filosofía?

 

El value investing te aporta sobre todo 3 beneficios.

El primer beneficio es la diversificación con respecto al sector tecnológico.

Si inviertes en fondos indexados, casi seguro que la bolsa estadounidense tiene un peso muy importante en tu cartera. Y ya hemos visto que las empresas tecnológicas y de inteligencia artificial tienen un peso enorme en la bolsa estadounidense.

Los fondos value suelen tener poco peso en empresas tecnológicas, por los motivos que te acabamos de contar. Y hay más peso en industrias tradicionales. Además, en general los fondos value dan menos peso a empresas estadounidenses que el que suelen tener en carteras indexadas.

Es decir, añadiendo el value investing a tu cartera consigues depender menos del sector tecnológico y de Estados Unidos.

Quizás pienses que esto te quitará rentabilidad. Y es cierto en algunos periodos, pero no en todos. Por ejemplo, entre 2020 y 2025 nuestro fondo Cobas Internacional ha tenido una rentabilidad media anual de casi el 24%, superando el 15% del S&P 500. En periodos anteriores el S&P 500 fue más rentable, pero no siempre es mejor tener más exposición a empresas tecnológicas y a Estados Unidos. ¿Por qué? Entre otras cosas, por lo que te voy a contar ahora mismo.

El segundo beneficio es que el value investing se suele comportar mejor en entornos económicos y financieros más difíciles, como crisis económicas o épocas con tipos de interés más altos.

Precisamente desde 2022 los tipos de interés son bastante más elevados que en buena parte de la década pasada.

Los tipos de interés son el precio de la financiación. Las empresas tecnológicas esperan conseguir beneficios a largo plazo, por eso necesitan mucha financiación durante años. Y claro, sufren con tipos de interés altos.

En cambio, los negocios tradicionales son más sólidos y generan un buen flujo de caja sin depender tanto de financiación. Por eso se comportan bien con tipos de interés altos, incluso durante crisis económicas.

El tercer beneficio del value investing son las joyas escondidas.

Muchos inversores value buscan empresas más pequeñas, a veces en economías emergentes, que pocos conocen y que son oportunidades extraordinarias. Estas empresas no están en los grandes índices ni en el radar de la mayoría de inversores.

En Cobas llevamos más de 30 años invirtiendo en bolsa en base a la filosofía del value investing, buscando aportar a nuestros inversores estos 3 beneficios que te acabo de contar. Si quieres invertir con nosotros, puedes ver nuestros fondos de inversión en cobasam.com. También ofrecemos planes de pensiones individuales, de empleo y para autónomos, basados en nuestro fondo estrella, el Cobas Selección . Puedes ver los detalles en cobaspensiones.com. Tienes los enlaces en la descripción del vídeo.

Ahora que entiendes el gran valor que aporta el value investing, vamos con un matiz importante al tema de este vídeo. Y es que el value investing tiende a invertir poco en el sector tecnológico, pero en ocasiones sí lo hace. ¿Qué empresas tecnológicas superan el filtro value?

 

La respuesta es muy sencilla. Cualquier empresa tecnológica que:

  • Cotiza a un precio claramente más bajo que su valor intrínseco,
  • Tiene un modelo de negocio claro, transparente y comprensible,
  • Genera hoy un flujo de caja sólido, o tiene un plan muy claro y realista para generarlo en el corto plazo,
  • Obtiene buena rentabilidad sobre el capital que invierte,
  • Y tiene una ventaja competitiva clara que le permitirá seguir ganando dinero en el futuro.

Esa empresa tecnológica tendrá su hueco en una cartera value. Es decir, no es que el value investing descarte las empresas tecnológicas. Simplemente les exige lo mismo que a las demás, y muchas tecnológicas, por su naturaleza, no cumplen.

Te cuento 2 ejemplos famosos de esto. El inversor value David Abrams, gestor de su propia firma Abrams Capital, tiene posiciones muy importantes en Alphabet y Meta. ¿Por qué? Son negocios muy rentables y dominantes en sus respectivos mercados, con una capacidad enorme de generar caja hoy y con ventajas competitivas claras que vienen de años atrás. Abrams invirtió cuando consideró que tenían precios razonables, y por eso están en su cartera.

Otro ejemplo mucho más famoso es la inversión de Warren Buffett en Apple. Durante décadas Buffett evitó las empresas tecnológicas. Pero en 2016 decidió invertir en Apple. ¿Qué vio Buffett para tomar esta decisión?

Apple ya no era un simple fabricante de móviles. Se había convertido en un negocio de consumo con una de las marcas más fuertes del mundo, un ecosistema de productos y servicios que sus cientos de millones de clientes no quieren abandonar, y una capacidad bestial de generar caja. Hoy Apple es la posición más grande de Berkshire Hathaway, con más de un 20% del peso de la cartera.

Ya tienes todo el contexto, ahora vamos a lo práctico, a tus inversiones. Te vamos a contar cómo puedes aprovechar a la vez el crecimiento de las empresas tecnológicas y la IA, y el valor que aporta el value investing.

¿Cómo combinar tecnológicas, IA y value investing en tu cartera?

Antes de sugerirte nada, quiero darte un mensaje muy importante. Solo tú puedes decidir cómo formar tu cartera. Depende de tu edad, de tu aversión al riesgo, de tus objetivos y del tiempo que le quieras dedicar. Eso es lo más importante y debes tenerlo en cuenta.

 

Dicho esto y con lo que te hemos contado hasta ahora, quizás quieres mantener una buena exposición al sector tecnológico y la inteligencia artificial y también a la economía estadounidense, y a la vez tener los beneficios del value investing.

Si eso es lo que buscas, nuestra recomendación es sencilla: evita los extremos. No inviertas todo en fondos indexados o fondos de crecimiento, y tampoco todo en fondos value. Combina ambas opciones. La proporción es cosa tuya, puede ser 50-50, 75-25 o lo que mejor encaje con tu perfil inversor y tus objetivos.

Si haces esto, consigues exponerte a los beneficios de ambos mundos, y al mismo tiempo amortiguas los inconvenientes de cada uno.

Si para la parte value de tu cartera te gustaría invertir con Cobas, en la descripción del vídeo tienes los enlaces a nuestros productos.

Uno de los valores que aportamos en Cobas es encontrar empresas que son joyas escondidas en países emergentes. Pero, ¿es buena idea en general invertir en países emergentes? En teoría su mayor riesgo se compensa con más rentabilidad. Pero la realidad es muy distinta. Te lo contamos en este vídeo que te compartimos aquí. Suscríbete al canal de Cobas si te ha gustado, y nos vemos en el próximo vídeo.

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