¿Cómo de buen ahorrador eres? Si eres un mal ahorrador, es probable que tu futuro se parezca bastante a tu presente. Si eres un gran ahorrador, dentro de 10 ó 20 años estarás en un nivel financiero y personal que ahora mismo no te creerías.
En este vídeo te contamos los 10 mandamientos del buen ahorrador, y cómo ponerlos en práctica para mejorar tus hábitos y conseguir mejores resultados con tu dinero.
Ahorrar no es tener dinero parado en el banco. Es diseñar una estrategia para tu futuro, y trabajar para conseguir tus objetivos. Teniendo esto claro, vamos con los 10 mandamientos.
Primer mandamiento: vivirás por debajo de tus posibilidades.
Esto no significa ser tacaño, ni renunciar a gastar en cosas que te gustan. La idea es que tus gastos fijos sean siempre menores que tus ingresos. Si cada mes ganas 2.500€ y gastas 2.500€, no te queda margen para ahorrar.
¿Cómo puedes poner esto en práctica? Lo primero es saber en qué gastas el dinero. Apunta todos tus gastos durante un mes. Quizás veas cosas en las que gastas más de lo que pensabas, y cosas que no son tan importantes para ti. Con esa información y conociendo tus ingresos, decide a qué quieres renunciar para poder ahorrar un porcentaje cada mes.
Segundo mandamiento: te pagarás primero a ti mismo.
Mucha gente ahorra lo que le sobra al final del mes. Seguro que lo has hecho alguna vez, ¿verdad? Es una receta para el desastre, porque tu ahorro depende de lo que te apetezca gastar cada mes. Siempre surge un plan, una oferta o un capricho.
El truco es darle la vuelta. En lugar de ahorrar lo que sobra, primero ahorras y lo que sobra es para gastos. Así lo que surja no afectará a tu ahorro.
¿Cómo puedes poner esto en práctica? Con preahorro. En cuanto cobres tus ingresos mensuales, apartas la cantidad que hayas decidido previamente ahorrar cada mes y la transfieres a otra cuenta bancaria. O sea, te pagas primero a ti, y con lo que sobra, gastas. Así de sencillo.
Tercer mandamiento: automatizarás tu ahorro.
El preahorro del segundo mandamiento funciona mucho mejor si sucede de forma automática, sin que tú tengas que hacer nada. Si lo dejas a tu fuerza de voluntad cada mes, puedes terminar fallando. Si se hace solo, sin que tú tengas que intervenir, ahorrar con éxito está prácticamente asegurado.
¿Cómo puedes poner esto en práctica? Muy sencillo. Entra en la cuenta de tu banco donde cobras tus ingresos y programa una transferencia automática mensual por la cantidad que quieres ahorrar cada mes, y que se haga al día siguiente al que cobras tus ingresos.
Así, la cantidad que quieres ahorrar se va de manera automática a otra cuenta bancaria. No tienes que acordarte, no tienes que hacer una transferencia manualmente cada mes. El sistema trabaja para ti y el preahorro sucede solo.
Cuarto mandamiento: construirás un colchón de seguridad.
Un colchón de seguridad es un dinero que tienes siempre disponible para imprevistos. Se te puede estropear la lavadora, averiar el coche, o puede que te quedes sin ingresos un tiempo. Ese colchón es tu seguro para esas situaciones, y te da tranquilidad.
Lo habitual es que el colchón tenga entre 3 y 6 meses de tus gastos fijos. Si gastas 2.000€ al mes, el colchón será de entre 6.000€ y 12.000€. Elige la cantidad que te haga sentir más comodidad y tranquilidad.
¿Cómo puedes poner esto en práctica? Imagina que empiezas de cero con tu colchón de seguridad y que ahorras un 20% de tus ingresos cada mes. Si dedicas todo ese ahorro a construir el colchón, en un año tendrás el equivalente a 3 meses de tus gastos. Por ejemplo, ingresas 2.000€, gastas 1.600 y ahorras 400. En un año tu ahorro será de 4.800€, que es 1.600 multiplicado por 3.
Ese dinero lo puedes guardar en una cuenta remunerada, que te da una pequeña rentabilidad y lo tienes accesible. Otra opción más rentable es invertir ese dinero en un fondo monetario, un tipo de fondo muy conservador que suele seguir los tipos de interés que marcan los bancos centrales. Protege tu ahorro frente a la inflación y lo tienes disponible cuando quieras.
Si te da más seguridad tenerlo en una cuenta, adelante. La clave del colchón es darte tranquilidad.
Quinto mandamiento: evitarás las deudas.
Las deudas de consumo, como tarjetas de crédito y préstamos rápidos, salen muy caras. Si has hecho el esfuerzo de controlar tus gastos, ahorrar de forma automática cada mes y construir tu colchón, endeudarte es dar varios pasos hacia atrás.
Si quieres un nuevo móvil o irte de vacaciones, utiliza parte de tus ahorros para ello, pero no te endeudes. Pagarás intereses muy altos y perderás dinero en algo que realmente no aporta.
Hay una excepción a esto, las hipotecas. La mayoría de personas no tiene el dinero para comprar una casa a tocateja, y una hipoteca te permite hacerlo. Eso sí, asegúrate de encontrar una hipoteca con buenas condiciones y apropiada para ti.
¿Cómo puedes poner esto en práctica? Pues no tiene ningún misterio, simplemente no te endeudes. Si quieres algo que no puedes pagar ahora mismo, planifica para ahorrar y poder pagarlo cuanto antes.
Sexto mandamiento: serás constante.
En finanzas, los buenos resultados no suelen llegar por una gran acción puntual, por ahorrar la mitad de tu sueldo o ser un genio invirtiendo. Suelen llegar por tener un buen plan y ejecutarlo sin fallo durante meses, años y décadas.
Es lento y aburrido. Pero un día en el futuro mirarás atrás y pensarás: “Qué bien que empecé a ahorrar, y menos mal que no paré.”
¿Cómo puedes poner esto en práctica? De nuevo, es muy simple. Toma decisiones, automatiza todo lo que puedas, y mantenlo. No caigas en la tentación de parar por un gasto puntual. Si eres constante, lo agradecerás mucho en el futuro.
Séptimo mandamiento: perseguirás objetivos más grandes.
Aquí las cosas se ponen interesantes. Si no ahorras, tus placeres pueden ser una cena, un plan de fin de semana o comprar un nuevo móvil cada 2 años. Si ahorras, puedes soñar a lo grande.
Quizás quieras hacer un gran viaje, cambiar de coche, o simplemente pagar una buena universidad a tus hijos. El ahorro es el camino para hacer realidad estos objetivos. Recuerda, el sentido de todo esto es vivir mejor ahora y en el futuro.
¿Cómo puedes poner esto en práctica? Te lo cuento con un ejemplo. Imagina que quieres hacer un safari en Kenia con tu familia dentro de 2 años, con un presupuesto de 6.000€. Necesitas ahorrar 250€ al mes, y en 2 años, tendrás 6.000€. Si abres una cuenta bancaria aparte para ahorrar el dinero de ese viaje y lo automatizas, te aseguras conseguir tu objetivo a tiempo.
Octavo mandamiento: invertirás a largo plazo.
Si quieres que el ahorro mejore tu nivel de vida en el futuro, tienes que utilizarlo para formar un patrimonio. Y la bolsa es el activo más rentable de la historia a largo plazo. Por eso, el siguiente paso es invertir en bolsa.
¿Cómo puedes poner esto en práctica? Esta respuesta requiere una respuesta larga y detallada, es imposible resumirlo aquí.
Noveno mandamiento: aumentarás tus ingresos.
Recortar tus gastos tiene un límite. Por eso, aumentar tus ingresos es lo que te puede cambiar la vida de verdad. Más ingresos te permiten vivir mejor hoy, y ahorrar más cada mes para vivir mejor en el futuro y ponerte objetivos más ilusionantes y ambiciosos.
¿Cómo puedes poner esto en práctica? No es fácil, ese es el problema. Si trabajas por cuenta ajena, habla esta misma semana con tu superior y pregúntale qué puedes hacer para conseguir un aumento de sueldo, o para optar a un puesto mejor. Si en tu empresa actual no ves recorrido, mañana mismo puedes empezar a buscar otras oportunidades para conseguir un trabajo con mayor salario.
Si trabajas por tu cuenta, reserva cada semana un rato que sea solo para pensar en esto: cómo podrías aumentar tus ingresos manteniendo o reduciendo tu esfuerzo y tus gastos del negocio. Nuevos o mejores clientes, ofrecer nuevos servicios o productos, subir los precios… Lo que sea.
Como te decía, no es nada fácil. Pero el impacto que puede tener en tu vida es tan grande, que merece la pena intentarlo.
Décimo mandamiento: disfrutarás de tu vida desde hoy.
Cuando decides ahorrar y empiezas a ver lo que puedes conseguir en el futuro, es fácil venirse arriba. Un coche nuevo, un gran viaje, más tranquilidad y libertad. Y eso te hace querer apretar al máximo y ahorrar todo lo que puedas. Pero si te pasas, puedes quedarte sin margen para disfrutar de tu vida hoy.
Recuerda que el dinero es una herramienta para vivir mejor, tanto en el futuro como en el presente. Ir a cenar con amigos, llevar a tus hijos a un concierto o a visitar un parque natural, o comprar ese jersey que te encanta. Estas cosas también son importantes.
¿Cómo puedes poner esto en práctica? Igual que dedicas una parte de tus ingresos al ahorro, reserva una pequeña parte para disfrutar de la vida ya. Transfiere esa cantidad a otra cuenta bancaria que será tu cuenta de ocio y caprichos, si lo automatizas, mejor. Así, podrás gastar ese dinero sin remordimientos, disfrutando y sabiendo que no afecta a tu ahorro ni a tus gastos fijos. Encuentra tu equilibrio entre un futuro mejor y una buena vida hoy.
Ya conoces los 10 mandamientos. Entonces, ¿cómo de buen ahorrador eres? Vamos a verlo.
Es hora de mirarte al espejo. Tómate 30 segundos, detén el vídeo si hace falta, y piensa cuántos de ellos estás cumpliendo. Cuando lo sepas, recuerda ese número porque te voy a contar a continuación cómo de buen ahorrador eres.
Si no cumples ningún mandamiento no es que seas malo, es que ni siquiera eres un ahorrador. Estás en el punto de partida, y la buena noticia es que tu potencial de mejora es enorme. Empieza por el primer mandamiento y avanza desde ahí.
Si cumples entre 1 y 3 mandamientos, eres un ahorrador principiante. Has dado algunos pasos y eso es clave, pero tienes mucho margen de mejora todavía.
Si cumples entre 4 y 6 mandamientos, ya eres un ahorrador serio. Has construido una buena base y has cosechado ciertos frutos. Pero todavía no estás aprovechando todo tu potencial.
Si cumples entre 7 y 9 mandamientos, eres un muy buen ahorrador. Tienes un sistema y mentalidad de largo plazo. Puedes pulir ciertas cosas, pero ya estás en el camino de recoger los grandes beneficios del ahorro constante.
Si cumples los 10 mandamientos, te doy la enhorabuena. Eres un ahorrador sobresaliente. Si sigues así, a medio y largo plazo vas a alcanzar una tranquilidad financiera y una calidad de vida que hoy quizá no te imaginas.
Si ya eres un buen ahorrador, el siguiente paso es un buen inversor. Y una de las variables clave para invertir con éxito es tener en cuenta tu edad.
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