En enero de 2026 Donald Trump puso patas arriba el tablero geopolítico con una idea extravagante: que Estados Unidos se apropie Groenlandia. ¿Fue solo un farol? ¿O es una posibilidad real?

En este vídeo te contamos qué tiene de especial Groenlandia y por qué la isla le interesa tanto a Estados Unidos. Veremos cómo reaccionarían los mercados si Trump consigue su objetivo y responderemos a la gran pregunta: ¿es realmente posible que Groenlandia termine en manos de Estados Unidos? Seguir leyendo

Groenlandia copó miles de titulares, pero sigue siendo una gran desconocida. Es una isla gigantesca, cuatro veces más grande que España. Sin embargo, apenas viven allí unas 57.000 personas.

El interior es hielo, nieve y un clima extremo. Por eso la mayoría de la población vive en pequeñas ciudades costeras, especialmente en la capital, Nuuk, con unos 20.000 habitantes.

Groenlandia no es un Estado independiente. Forma parte del Reino de Dinamarca, aunque tiene parlamento y gobierno propios y un amplio autogobierno. Dinamarca, eso sí, gestiona la defensa y la política exterior.

Es una economía muy pequeña y dependiente de las exportaciones. El sector público es enorme y muchas grandes compañías son públicas, sobre todo en transporte, telecomunicaciones y pesca.

El primer pilar de su economía es la pesca y el marisco, que representan alrededor del 90% de las exportaciones. Eso la hace muy vulnerable a los precios internacionales y a las temporadas de captura.

El segundo pilar es el Bloktilskud. Es una transferencia anual de dinero que Dinamarca envía al gobierno groenlandés, de unos 400 millones de euros. Supone aproximadamente la mitad del presupuesto público de la isla.

Además, hay tres elementos con potencial.

El primero es el turismo, que lleva años creciendo.

El segundo son las tierras raras y otros minerales críticos, muy importantes para la tecnología, la defensa y la transición energética. Sin embargo, existen obstáculos logísticos y medioambientales para su explotación.

El tercero es la infraestructura y el sistema energético, donde Dinamarca está invirtiendo con fuerza.

¿Y de dónde sale el revuelo reciente? De Donald Trump.

En agosto de 2019 ya sugirió que Estados Unidos podía comprar Groenlandia. La primera ministra danesa respondió que era una idea absurda y el tema quedó en el olvido.

A principios de 2026 Trump volvió a poner la idea sobre la mesa. Muchos países europeos y de la OTAN se posicionaron en contra. Dinamarca dejó claro que Groenlandia no está en venta, y el primer ministro groenlandés afirmó lo mismo.

A finales de enero comenzaron conversaciones diplomáticas para rebajar la tensión y discutir la presencia militar estadounidense en la isla.

Más allá de los titulares, ¿por qué le interesa tanto Groenlandia a Estados Unidos?

El primer motivo es la defensa. Groenlandia es un punto estratégico entre Norteamérica y Europa y una puerta de acceso al Ártico. En el noroeste está la base de Pituffik, clave para la detección de misiles y la vigilancia espacial.

China y Rusia están reforzando su presencia en el Ártico, y Groenlandia es un punto clave para controlar movimientos militares y tráfico marítimo.

El segundo motivo son las rutas marítimas. El deshielo puede abrir nuevas rutas comerciales y militares en el Ártico, y controlar Groenlandia daría a Estados Unidos una posición privilegiada.

El tercer motivo son las tierras raras y minerales críticos. Estados Unidos quiere reducir su dependencia exterior en materiales esenciales para tecnología, energía y defensa.

El cuarto motivo es el relato político. Conseguir Groenlandia enviaría un mensaje potente tanto a nivel interno como internacional sobre el poder y la influencia de Estados Unidos.

Ahora imaginemos que Estados Unidos se anexiona Groenlandia de forma pacífica. ¿Cómo reaccionarían los mercados?

Habría un choque diplomático con Europa y tensión dentro de la OTAN, generando incertidumbre geopolítica.

Cuando en enero de 2026 Trump amenazó con aranceles a Dinamarca y otros países europeos, el S&P 500 cayó más de un 2% en la siguiente sesión. El Euro Stoxx 50 cayó un 1,8%.

No fueron caídas dramáticas y ambos índices rebotaron pocos días después, pero nos dan una pista. Si Estados Unidos se hiciera con Groenlandia, podría haber caídas fuertes en los mercados occidentales a corto plazo.

Los inversores buscarían activos refugio como bonos soberanos y oro.

Probablemente el mercado premiaría sectores ligados a la seguridad nacional, como defensa, minerales críticos y ciberseguridad. Sufrirían sectores vulnerables a una guerra comercial, como automóviles, lujo, industria y algunos nichos tecnológicos.

Sin embargo, si tras la anexión se estabilizan las relaciones diplomáticas, es probable que los mercados se calmen en cuestión de semanas.

No podemos predecir el futuro ni saber qué hará Donald Trump. Por eso la mejor estrategia de inversión es aportar cada mes con disciplina y mirar al largo plazo.

Pero volvamos a la gran pregunta: ¿es posible que Estados Unidos se anexe Groenlandia?

Hay tres muros enormes.

El primero es el jurídico. La Ley de Autogobierno de 2009 reconoce el derecho de autodeterminación del pueblo groenlandés. Cualquier cambio debe contar con su aprobación.

El segundo es el político. Los gobiernos de Dinamarca y Groenlandia han reiterado que la isla no está en venta y que su soberanía no se negocia.

El tercero es la OTAN. Una anexión rompería principios básicos de integridad territorial entre aliados y provocaría una crisis dentro de la alianza. En febrero de 2026 la OTAN lanzó la iniciativa Arctic Sentry para reforzar su presencia en el Ártico.

Si a esto sumamos las conversaciones diplomáticas en marcha, lo más probable parecen soluciones prácticas sin llegar a una anexión.

¿Qué opinas tú? ¿Ves capaz a Donald Trump de anexionar Groenlandia a Estados Unidos? Cuéntanoslo en los comentarios.

Si te ha parecido interesante, dale a me gusta y suscríbete al canal. Nos vemos en el próximo vídeo.

¿Te ha resultado útil?

  • |