Imagina que montas una empresa, y el mejor inversor del mundo, Warren Buffett, te la compra. Sería un gran orgullo y señal de que has hecho un trabajo estupendo.

Ahora imagina que después de eso montas otra empresa más, y que esta también te la compra Warren Buffett. ¿Te parece increíble? Pues eso es lo que consiguió nuestra protagonista de hoy.

En este vídeo te contamos cómo pasó de un pequeño pueblo ruso a ser una empresaria de gran éxito en Estados Unidos, y vemos también 7 lecciones que nos dejó Rose Blumkin para emprender, invertir y vivir.

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En 1893, lo que hoy es Bielorrusia formaba parte del imperio ruso. Allí nació Rose Gorelick, en el pequeño pueblo judío de Shchedrin, cerca de Minsk.
Eran 8 hermanos, su padre era rabino y su madre tenía una pequeña tienda de comida. Eran una familia muy humilde, tanto que no podían permitirse comprar camas para todos, y dormían sobre paja en el suelo.
Con 6 años Rose descubrió que la vida para los judíos en Rusia era dura y muy peligrosa, así que decidió que quería emigrar a América, donde podría ser libre y vivir mejor.
Con 6 años Rose empezó a ayudar a su madre en la tienda de comida. A los 13 ya era dependienta, y a los 19, con varias personas a su cargo.
Con 20 años Rose se casó con el vendedor de zapatos Isadore Blumkin. Poco después, en 1914, estalló la Primera Guerra Mundial. Isadore decidió escapar del servicio militar obligatorio. Se fue solo a Estados Unidos y se instaló en Fort Dodge, una pequeña ciudad en Iowa.
Rose no pudo irse con él, pero durante la guerra la vida de los judíos se convirtió en un infierno, y casi todos emigraron. Rose se embarcó en una gran odisea en 1917. Cruzó Rusia entera en tren atravesando Siberia, pasó por China y llegó a Japón, donde cogió un barco hasta Seattle. Sin hablar inglés y con ayuda de la Cruz Roja, consiguió llegar a Iowa y reunirse con su marido.
En 1919 se mudaron a Omaha, en Nebraska, donde Isadore, su marido, abrió una pequeña tienda de ropa usada. En los años siguientes tuvieron 4 hijos y Rose compaginaba su cuidado con el trabajo en la tienda.
En 1937 sus hijos ya eran mayores, Rose tenía 43 años y quería ayudar más. Le pidió a su hermano 500 dólares y abrió una tienda de muebles de segunda mano en el sótano del negocio de su marido. Pronto se empezó a conocer la tienda como Nebraska Furniture Mart, o mercado de muebles de Nebraska.
Los inicios fueron difíciles. La familia tuvo que vender muebles de su propia casa para pagar deudas del negocio. Además, Rose no tenía estudios formales. Pero no se rindió, sabía tratar con los clientes y conocía de memoria los costes, los precios y los márgenes del negocio.
Su filosofía de empresa era muy sencilla: vender barato, decir la verdad y no engañar a nadie.
Nebraska Furniture Mart creció rápido gracias a sus precios inmejorables. Las tiendas de muebles tradicionales de Omaha vieron la amenaza, presionaron a los proveedores para que dejaran de vender a Rose, y muchos lo hicieron.
Rose hizo lo único que sabía: seguir trabajando duro. Viajó a Kansas City, Chicago y Nueva York para buscar nuevos proveedores. Hacía pedidos grandes para conseguir mejores precios, y así podía seguir vendiendo muy barato. No le importaba que su negocio tuviera poco margen.
En los años 40 y 50 el negocio creció, y fue comprando locales cada vez más grandes. En 1965 abrió un almacén y poco después un edificio entero en pleno centro de Omaha, que se convirtió en la tienda principal.
Su negocio pasó por obstáculos importantes. A principios de los 50 tuvo que pedir un préstamo muy grande por la crisis que causó la guerra de Corea. En 1961 un incendio en un almacén destruyó gran parte de su inventario. Y en los años 70 un tornado dañó su tienda principal. Nada de eso detuvo a Rose ni a su negocio.
A finales de los años 70 Nebraska Furniture Mart era la tienda de muebles más grande de Estados Unidos, y facturaba varias decenas de millones de dólares al año.
El gran éxito de la tienda llamó la atención de otro vecino de Omaha, Warren Buffett. Él y su familia eran clientes de Nebraska Furniture Mart desde hacía años. Buffett se interesó por comprar el negocio, pero Rose no quería venderlo.
En 1983, con 89 años de edad, cambió de opinión. Sus hijos no paraban de hablar del futuro de la empresa cuando ella muriera, y para evitar que el negocio tuviera problemas, decidió venderla a Berkshire Hathaway, la compañía de Buffett, y repartir el dinero.
No se conocen los detalles exactos, pero sabemos que Rose vendió entre un 80 y un 90% de la empresa por unos 55 o 60 millones de dólares. Buffett confiaba tanto en Rose y en lo que había visto como cliente de la tienda, que no auditó las cuentas ni el inventario. Firmaron un contrato sencillo y se dieron la mano.
Rose tenía ya 90 años, había vendido la empresa y le sobraba el dinero. Aún así siguió trabajando en la tienda cada día. En 1989, con 95 años, decidió por fin jubilarse y ceder el control de la tienda a su nieto, que era el director general.
Pero Rose no estaba hecha para la vida contemplativa. Con su jubilación, su familia la apartó de las decisiones de la empresa que ella había levantado de la nada 50 años antes. Eso no le gustó y decidió hacer una locura: abrió una tienda competidora justo en frente de Nebraska Furniture Mart, a la que llamó Mrs. B’s Clearance & Factory Outlet.
Rose vendía alfombras y muebles rebajados. Se pasaba el día en la tienda, hablando con los clientes, revisando precios y negociando con proveedores. En poco tiempo se convirtió en un competidor fuerte de Nebraska Furniture Mart en Omaha, y en 1991 ya tenía beneficios.
La situación era surrealista. Nebraska Furniture Mart estaba compitiendo en la misma calle con la nueva tienda de su propia fundadora, una mujer de casi 100 años de edad.
A Warren Buffett no le gustó tener a Rose Blumkin compitiendo con Nebraska Furniture Mart. Al mismo tiempo, a Warren Buffett le encantaba Rose y su trabajo como empresaria. ¿Qué fue lo que hizo para solucionar la situación? Muy sencillo, compró la nueva tienda de Rose y la integró dentro de Nebraska Furniture Mart. La cifra se mantuvo en secreto.
Rose Blumkin tenía 99 años cuando vendió su segunda empresa. Siguió yendo a la tienda casi todos los días a trabajar, no sabía ni quería hacer otra cosa. Trabajó hasta los 103 años. El 9 de agosto de 1998, con 104 años, falleció en Omaha.
Nebraska Furniture Mart siguió creciendo, y hoy es uno de los mayores comercios de muebles y electrodomésticos de Estados Unidos.
Rose Blumkin vivió una vida apasionante y es una gran inspiración. Vamos a ver ahora 7 lecciones que nos dejó para emprender, invertir y vivir mejor.
«Sell cheap, tell the truth, don’t cheat nobody.» O sea, vender barato, decir la verdad y no engañar a nadie. Esa era la filosofía de Rose Blumkin, y la aplicó durante sus 60 años como empresaria.
Vendía con márgenes muy bajos para poder dar el mejor precio. Trataba a los clientes con una honestidad total, nunca usaba trucos de marketing ni de precios ni colocaba productos mediocres como si fueran una ganga. Esa honestidad generó una gran confianza en la mayoría de sus clientes. Unido a sus precios imbatibles, hizo que los clientes volvieran a comprar a la tienda de Rose una y otra vez.
Vender barato no siempre es posible ni recomendable. Pero la honestidad da grandes resultados a largo plazo en nuestra vida personal y profesional, y Rose Blumkin es una clara demostración.
Nebraska Furniture Mart creció porque tenía los mejores precios de la ciudad. ¿Cómo consiguió Rose Blumkin ofrecer esos precios de forma sostenible? Su ventaja no era un anuncio bonito, no era vender barato a costa de tener pérdidas, y sus precios no tenían trucos ni letra pequeña. Hizo, en concreto, 2 cosas.
La primera fue construir una estructura de gastos mucho más eficiente que la de su competencia. Hacía pedidos grandes a sus proveedores para reducir el precio medio que pagaba. Optimizaba sus tiendas, sus almacenes y sus procesos de trabajo para que la empresa operase con el mínimo de gastos y recursos posibles.
Lo segundo que hizo fue asumir unos márgenes de beneficio muy bajos. Esto suponía llevarse mucho menos dinero a su bolsillo. Pero le permitía hacer sostenibles unos precios que no tenían rival, y así conseguir más y más clientes.
¿De qué te sirve a ti esta lección? Muy sencillo, si optimizas tus costes te beneficiarás de ello a largo plazo. Reduce tus gastos todo lo que puedas dentro de un margen razonable para ti, eso te da opciones para hacer otras cosas con tu dinero.
A Rose Blumkin no le gustaba deber dinero. Cuando tuvo que endeudarse para sobrevivir, por ejemplo durante la crisis por la guerra de Corea, organizó una venta enorme a precios reducidos casi sin margen, para recaudar dinero y devolver esa deuda.
Intentaba tener siempre guardada una buena cantidad de dinero en efectivo para evitar endeudarse.
Para ti esta lección es importante porque las deudas son, en general, una mala idea. Las hipotecas son una excepción, porque permiten a millones de personas comprar una casa sin tener el dinero para hacerlo. Pero el resto de deudas, por ejemplo para comprar un coche, son innecesarias y una carga enorme, porque suelen tener intereses muy altos. Hacer como Rose y no endeudarte te hará ahorrar mucho dinero a largo plazo.
Rose Blumkin fundó Nebraska Furniture Mart en 1937. Vendió la empresa a Buffett 46 años después, cuando ella tenía 89 años. Y su estrategia de honestidad y de precios bajos sostenibles se basaba en mirar al largo plazo, en crear relaciones honestas con sus clientes y ofrecer condiciones buenas y duraderas en el tiempo.
La historia empresarial de Rose es un claro ejemplo de que la paciencia siempre paga a largo plazo. Esta lección es útil para ti a la hora de invertir. El mercado bursátil es volátil a corto plazo y puede tener caídas bruscas, pero es muy rentable a largo plazo. Si tienes paciencia, como Rose, acabarás ganando.
Rose Blumkin trabajó en su tienda hasta los 103 años. Hablaba con clientes sin parar, revisaba y corregía precios, movía productos de sitio. No dirigía el negocio desde un despacho en lo alto, estaba cada día en la primera línea del frente de batalla de su empresa.
Esto le daba información muy valiosa que no podía conseguir de otra forma. Veía con sus propios ojos qué compraban los clientes y qué no. Veía qué ubicaciones en la tienda eran más efectivas para cada producto. Los clientes le contaban sus deseos y sus dudas. Toda esa información le permitía a Rose mejorar el negocio cada día.
¿De qué te vale a ti esta lección? La mayoría de personas no son conscientes de verdad de sus gastos. Haz como Rose y este mes revisa en detalle cuánto gastas en ocio y cuáles son los gastos concretos. Mira cuánto gastas en comida y otros productos de supermercado, y cuánto gastas en transporte. Revísalo todo. Luego con esa información podrás hacer cambios o no, pero al menos, la tienes y te conoces un poco más financieramente para poder tomar decisiones más conscientes.
Cuando Warren Buffett compró Nebraska Furniture Mart hizo algo muy poco habitual. No pidió una auditoría de las cuentas de la empresa, ni del inventario. Confió plenamente en la palabra de Rose Blumkin, y le extendió un cheque por entre 55 y 60 millones de dólares.
Eso fue así gracias a la reputación de Rose Blumkin como persona honesta y de confianza. Si Warren Buffett no hubiera sentido esa gran confianza en ella y en su trabajo, puede que no le hubiera entregado ese cheque tan fácilmente. O incluso puede que no le hubiera comprado la empresa.
Ser una persona de confianza es clave. Si siempre pagas a tiempo, llegas puntual, cumples lo que prometes y comunicas cualquier imprevisto o problema, la gente confiará en ti. Y si confía en ti tendrá más ganas de pasar tiempo y hacer cosas contigo.
En tu vida personal eso te da relaciones de más calidad, más sanas y duraderas. Y en el campo profesional significa mejores contactos, mejores oportunidades, y en consecuencia, mejores ingresos y condiciones a largo plazo.
Con 95 años Rose intentó jubilarse. 3 meses después estaba montando una nueva empresa.
Hoy mucha gente ve la jubilación como su gran objetivo profesional. Queremos dejar de trabajar. Pero esto, muchas veces, es un error.
Si lo que haces te gusta y te genera satisfacción, ¿por qué dejar de hacerlo? Es cierto que la mayoría de personas tienen trabajos que no disfrutan y que no les aportan nada más allá del ingreso económico. En ese caso, jubilarse está bien.
Pero si tu trabajo te aporta cosas positivas, haz como Rose Blumkin y no te jubiles. Y si cualquier otra cosa que haces fuera del trabajo te aporta algo así, tampoco lo dejes. Rose es el claro ejemplo de que puedes ser útil y disfrutar de lo que haces incluso con más de 100 años de edad.
No todo el mundo puede venderle dos empresas al mismísimo Warren Buffett. Pero todos podemos conseguir tranquilidad financiera a largo plazo invirtiendo de la forma apropiada. Y eso incluye el activo más rentable de la historia a largo plazo: la bolsa.
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Si Rose Blumkin es una inspiración para emprendedores y empresarios, Warren Buffett es una inspiración para cualquier inversor. Te contamos sus 10 mejores consejos de inversión en este vídeo de aquí. Suscríbete a nuestro canal si te ha gustado, y nos vemos en el próximo vídeo.

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