El conflicto actual en Irán ha puesto el foco en un lugar pequeño en el mapa, pero enorme para la economía mundial: el estrecho de Ormuz.
En este vídeo vemos qué es exactamente, por qué es clave en la economía actual, y cómo afecta al petróleo, al gas, y lo peor de todo, a tu bolsillo. Seguir leyendo
Te voy a dar un par de datos impresionantes del estrecho de Ormuz antes de entrar en más detalles, para que te hagas una idea de lo importante que es.
Más del 20% del consumo mundial de petróleo y sus derivados pasan por el estrecho de Ormuz, y también más del 20% del comercio mundial de gas natural licuado.
Ese dato impresiona pero es difícil de visualizar, por eso te voy a dar otro mucho más claro. Cada día, de media, casi 140 buques atraviesan el estrecho de Ormuz. Eso son casi 6 cada hora, más de 4.000 al mes y más de 50.000 al año.
Estos datos demuestran que es un lugar de vital importancia para la economía mundial. Pero, ¿qué es exactamente el estrecho de Ormuz?
Es un paso marítimo de 33 kilómetros de ancho entre Irán, al norte, y Omán, al sur. La punta de tierra que da forma al estrecho es la península omaní de Musandam.
El estrecho de Ormuz es la salida natural del golfo Pérsico hacia mar abierto. Conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán, y a través de este se llega al mar Arábigo que está entre la península Arábiga y la India.
Alrededor del golfo Pérsico están algunos de los mayores productores de petróleo y gas natural del mundo. El estrecho de Ormuz es la puerta de salida para que estos países lleven sus recursos a las rutas marítimas comerciales que los conectan con Asia y otros mercados.
Es decir, el estrecho de Ormuz es un pequeño paso marítimo que conecta una de las regiones energéticas más importantes con el resto del mundo.
¿Sabes lo que es un cuello de botella? Es la explicación de por qué el estrecho de Ormuz, siendo tan pequeño, es tan importante para la economía mundial.
La idea es simple: el estrecho de Ormuz es un paso muy angosto por el que tienen que circular una cantidad muy grande de barcos. Eso lo convierte en el punto crítico de toda la ruta comercial de los recursos energéticos que producen los países del golfo Pérsico.
Cualquier problema en el estrecho puede tener consecuencias graves. No hace falta que se cierre el paso. Si el tráfico se vuelve más lento, más caro o más inseguro, los efectos pueden ser enormes.
De hecho, la Energy Information Administration, o EIA, de los Estados Unidos considera el estrecho de Ormuz como el cuello de botella energético más importante del mundo. Es un paso muy estrecho con un volumen de comercio grande, y además está en una zona históricamente conflictiva. Todo eso hace que sea un punto crítico.
Quizás pienses que el estrecho de Ormuz es clave solo por el petróleo y el gas. Pues resulta que ya era un punto estratégico miles de años antes. Te cuento.
Hace más de 2.000 años, el estrecho de Ormuz conectaba rutas comerciales entre Mesopotamia, Persia y Arabia, con zonas lejanas y accesibles por mar como la India y África oriental. Se comerciaba con cobre, madera y otros recursos.
Mucho más tarde, entre los siglos XI y XVII, el Reino de Ormuz se hizo muy rico y poderoso. El Reino estaba formado por los alrededores del estrecho, incluyendo la pequeña isla de Ormuz en la parte norte. El estrecho era un gran punto de transbordo de mercancías: especias, tejidos, metales, perlas y caballos.
El punto clave para el control y la vigilancia del estrecho es la península de Musandam, en Omán, que es la punta que marca la parte más pequeña del estrecho.
Está claro que Ormuz es un punto geográfico clave en sí mismo. Hoy se comercia sobre todo con petróleo y gas, antiguamente fueron otros recursos, y quién sabe lo que será en el futuro. De lo que hay pocas dudas es que seguirá siendo un punto clave.
Ya tienes más que claro por qué el estrecho de Ormuz es importante. Ahora dejemos atrás los motivos y veamos algunos números que demuestran que si se cierra el estrecho, hay problemas.
20 millones de barriles de petróleo transitan al día por el estrecho, que es casi el 25% del comercio marítimo mundial de petróleo.
Es la vía principal para las exportaciones de petróleo de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Irán, Catar y Emiratos Árabes Unidos.
Estos países están entre los principales productores de petróleo del mundo, y su dependencia del estrecho para comerciar es enorme.
Por eso, si hay problemas en el estrecho, los efectos los nota el mercado de petróleo global. Si el paso por Ormuz se ralentiza, se vuelve más peligroso o más caro, está en riesgo casi una cuarta parte del comercio marítimo de petróleo. Eso puede empujar los precios del crudo al alza, encareciendo los combustibles y otros derivados directos del petróleo, y más lentamente empujar al alza todos los precios de la economía.
Y no solo es el petróleo, también está el gas natural licuado. Según la EIA, en 2024 alrededor del 20% del comercio mundial de gas licuado pasó por Ormuz. Catar es uno de los principales proveedores mundiales de gas, y el 93% de sus exportaciones pasan por el estrecho.
Si Ormuz falla, el mercado de gas natural puede sufrir incluso más que el del petróleo, aumentando los precios de la calefacción y la electricidad, y en consecuencia también el coste de producción industrial.
Pero Ormuz no afecta a todo el mundo por igual. Más del 80% del petróleo y el gas natural licuado que pasan por el estrecho van camino al mercado asiático. China, India, Japón y Corea del Sur son los principales receptores del petróleo y el gas que provienen del golfo Pérsico.
Pero cuidado, esto no significa que no afecte al resto de países. Si Ormuz se cierra, China, India, Japón y Corea buscarán estos recursos en otros mercados distintos, empujando su precio al alza a nivel global. Y las consecuencias de esa subida de precios las sufrimos todos, también en América, Europa y África.
Si todo esto depende del estrecho de Ormuz, ¿cuáles son las consecuencias si se cierra el paso? Ya hemos dado algunas pistas, pero vamos a concretar.
Y la mejor forma de hacerlo es irnos a una situación real donde el estrecho de Ormuz se haya cerrado. Por desgracia tenemos un ejemplo muy, muy reciente, de marzo de 2026.
El sábado 28 de febrero Estados Unidos e Israel comenzaron a atacar Irán, que respondió con misiles y drones a países aliados de Estados Unidos en la región. El lunes 2 de marzo Irán anunció que atacaría cualquier barco que pasara por el estrecho de Ormuz, y claro, el tráfico se detuvo de inmediato.
¿Cuáles fueron las consecuencias?
Como los barcos ya no podían cruzar, los cargamentos que ya estaban en camino quedaron bloqueados. Y hasta nuevo aviso, no pueden pasar esos ni ningún nuevo cargamento.
Aquí estás viendo la evolución del precio del barril de petróleo Brent en dólares. El viernes 27 de febrero cerró la sesión a 73 dólares el barril. El lunes abrió el mercado por encima de 81 dólares el barril, casi un 11% más.
El lunes 9 de marzo llegó a rozar los 120 dólares, casi un 65% más que antes de empezar el conflicto. Aunque más tarde ese mismo día el precio cayó hasta los 90 dólares. Esa volatilidad es la muestra de la gran incertidumbre que genera el conflicto. Y así de importante es el estrecho de Ormuz para el mercado del petróleo global.
¿Y qué hay del gas natural?
El BTU o British Thermal Unit es una medida de poder calorífico del gas que se utiliza como medida estándar para esta materia prima.
El viernes 27 de febrero de 2026 el BTU de gas natural cotizaba a 2,85 dólares, y el lunes 2 de marzo amaneció en casi 2,93 dólares, un aumento del 3%.
Pero no se quedó ahí. El lunes 9 de marzo llegó a rozar los 3,50 dólares, que supone un aumento del 23% desde el inicio del conflicto en Irán. Igual que pasó con el petróleo, ese mismo día el precio terminó cayendo casi hasta los 3 dólares.
Todo esto afecta, claro, a la economía. Los precios de las materias primas terminan encareciendo el transporte, la generación de energía, el coste de producción en las fábricas y, a medio plazo, tienden a empujar al alza todos los precios.
Los mercados financieros reflejan los efectos mucho más rápido que la economía real.
El índice Standard & Poor’s 500 recoge las 500 empresas más importantes de Estados Unidos. Cerró el lunes 27 de febrero en 6.878 puntos, y el lunes 9 de marzo cayó por debajo de los 6.650, una caída de más del 3% y el valor más bajo del índice en 4 meses. Aunque repuntó hasta los 6.800 puntos más tarde ese mismo día.
Un índice que depende bastante más de la energía es el IBEX 35. Cerró el viernes 27 de febrero en 18.360 puntos, y el lunes 9 de marzo ya rozó los 16.500, una caída de más del 10% y su valor más bajo en casi 4 meses.
Si el conflicto se estanca y el estrecho de Ormuz permanece cerrado, las consecuencias pueden terminar siendo más graves, como ya hemos descrito. Los mercados financieros lo reflejan primero, pero luego viene lo peor: empeora la economía y eso afecta directamente a nuestro bolsillo: gasolina más cara primero, aumentos de precios generalizados.
Quizás te estés preguntando por qué el comercio de petróleo y gas de Ormuz no se deriva por alguna otra ruta.
Por fortuna sí que existen, pero hay un problema: son parciales y no sustituyen el volumen de comercio que hay en Ormuz.
Según la EIA, las alternativas tienen capacidad para transportar entre 3,5 y 5,5 millones de barriles de petróleo diarios, muchísimo menos de los 20 millones de barriles al día que atraviesan el estrecho.
En resumen, hay algunas alternativas, pero están muy lejos de ser suficientes para sustituir la capacidad de comercio de crudo y gas de Ormuz. Podemos decir sin temor a exagerar que el estrecho de Ormuz es insustituible.
Por eso el conflicto actual en Irán es tan relevante para la energía y para la economía mundial.
El conflicto en Irán hace que el estrecho esté en el punto de mira. Como inversores, ¿qué deberíamos hacer en una situación como esta?
Cuando hay una guerra o cualquier otro contexto de incertidumbre importante, muchos inversores reducen su exposición a la bolsa y a cambio invierten en activos refugio y más defensivos.
Los más habituales son el oro, el efectivo de divisas fuertes como el dólar y el euro, y también bonos de corto plazo de alta calidad.
Esa idea suena bien, pero quizás no es tan bonita como parece.
La historia ha demostrado una y otra vez que si tienes una estrategia a largo plazo, cambiarla cuando hay una mala racha coyuntural te hace perder dinero. Es mejor mantener tu estrategia, no perder de vista el largo plazo y dejar que pase la tormenta.
De todas formas y como siempre, esto no son en ningún caso recomendaciones de inversión. Solo tú conoces tu perfil inversor, tus objetivos y los plazos que manejas. Y en función de todo eso debes decidir.
¿Te preocupa que el conflicto en Irán pueda afectar a tu bolsillo? ¿Vas a hacer algo con tus inversiones a causa de esto? Cuéntanoslo en los comentarios, y dinos también si hay algún otro tema de actualidad del que te gustaría que hiciéramos un vídeo.
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