Valor liquidativo, ETF, benchmark… El mundo de la inversión está lleno de términos que pueden abrumar a mucha gente y hacer que no inviertan. Y es una lástima, porque la inversión te puede cambiar la vida.
Por eso, en este vídeo te contamos de forma breve y sencilla 12 términos que debes conocer para invertir con buen criterio.
Y empezamos con los principales activos de inversión que hay.
Vamos a ver qué son la renta variable, la renta fija y la mixta.
La renta variable son empresas, así de simple. Compras acciones de una o varias empresas, y tu rentabilidad depende de la cotización de esas empresas en el mercado. Tu inversión puede subir, puede bajar, y a veces paga dividendos, o sea, un ingreso periódico que una empresa hace a sus accionistas. Por eso se llama renta variable, porque no sabes lo que va a pasar. Por ejemplo, puedes comprar acciones de Inditex o de Apple.
La renta fija consiste en prestar dinero a un emisor a cambio de un interés. Un emisor es una empresa o institución pública que pone en circulación activos financieros, como acciones o bonos, para captar capital y financiar sus actividades.
Imagina que prestas 1.000€ a un amigo, con un interés anual del 5% y un plazo de 2 años. Pasado un año tu amigo deberá darte un 5%, o sea, 50€. Y pasado otro año más, deberá darte otro 5% y devolverte el préstamo, o sea, te dará 1.050€. Se llama renta fija porque conoces previamente el interés que vas a recibir.
Normalmente la renta fija son bonos de administraciones públicas, por ejemplo Letras del Tesoro en España, o bonos de grandes empresas.
La renta mixta no es más que una inversión o cartera que combina renta variable y renta fija al mismo tiempo. Así de sencillo.
Sea cual sea el activo elegido, todos los inversores buscamos lo mismo: rentabilidad.
Si buscas la rentabilidad de un fondo de inversión te encontrarás con varios términos distintos que pueden abrumar. Te los explico muy rápido.
La rentabilidad YTD o “Year To Date” es lo que un activo lleva ganado en lo que va de año, desde el 1 de enero hasta hoy, sea el día que sea.
La rentabilidad anual es la de un año concreto, casi siempre se refiere a un año natural, por ejemplo el 2025.
La rentabilidad acumulada es lo que llevas en total desde que invertiste en un activo por primera vez, hasta hoy.
Y la rentabilidad anualizada es la que convierte la acumulada en un equivalente por año. Esta cifra te permite comparar rentabilidades de inversiones distintas, aunque hayan durado periodos diferentes de tiempo.
Lo vas a ver todo mucho más claro con un ejemplo. Imagina que el 1 de enero de 2023 invertiste 1.000€ en un fondo de inversión. En 2023 subió un 10% hasta 1.100€, en 2024 subió un 20% hasta 1.320€, en 2025 cayó un 5% hasta 1.254€, y en 2026 hasta hoy, suponiendo que hoy es 30 de junio, ha subido un 5% hasta 1.317€.
La rentabilidad YTD es del 5%. Las rentabilidades anuales son 10% en 2023, 20% en 2024, y -5% en 2025. La rentabilidad acumulada es un 31,7%, y la rentabilidad anualizada ronda el 8% anual durante los 3 años y medio de inversión.
Seguimos con el mismo tema, y es que las acciones pueden darnos rentabilidad de dos formas distintas.
Una forma es subiendo de precio, y otra forma es cuando la empresa reparte dividendos a sus accionistas.
Entonces, la rentabilidad de precio indica cuánto ha subido o bajado la cotización de una acción. Así de sencillo.
En cambio, la rentabilidad total o “total return” tiene en cuenta la subida o bajada de la cotización, y también los dividendos que reparte la empresa, asumiendo que esos dividendos se reinvierten en esa misma acción.
Un ejemplo real: el índice Standard & Poor’s 500 recoge las 500 empresas más importantes de Estados Unidos. En 2023, el S&P 500 aumentó su cotización un 24,23%, esa fue su rentabilidad de precio. Pero además las empresas que lo componen repartieron dividendos equivalentes a un 2,06% del valor del índice. Si sumamos esto a la rentabilidad de precio, la rentabilidad total del índice fue del 26,29%.
Para terminar con la rentabilidad, vamos a tener en cuenta algo que nos afecta muy negativamente: la inflación.
La rentabilidad nominal es la que ves en tu inversión. Si has invertido 1.000€ y el activo sube un 8% nominal, tu inversión pasa a valer 1.080€.
La rentabilidad real se obtiene cogiendo la rentabilidad nominal, y restándole la inflación en ese periodo, es decir, lo que han subido los precios en toda la economía.
Imagina que el 1 de enero de 2025 invertiste 1.000€ en un fondo de inversión, y tuvo una rentabilidad nominal del 8% durante el año. O sea, terminaste el año con 1.080€. Pero en 2025 también hubo una inflación del 3%, entonces, en la práctica, tu rentabilidad real fue del 5%. Tus 1.080€ te llegan para comprar lo que a principios de año comprabas con 1.050€.
Por eso, cuando te plantees objetivos a largo plazo deberías fijarte en la rentabilidad real de las inversiones.
La rentabilidad está clara, ahora supongamos que tienes una inversión rentable en un fondo y quieres vender una parte. ¿A qué precio vendes?
El valor liquidativo es el precio actual de una participación en un fondo.
Se calcula dividiendo el valor total de lo que tiene el fondo de inversión, como acciones, bonos y dinero en efectivo, entre el número de participaciones que existen. Si el valor de los activos sube, el valor liquidativo también.
Imagina un fondo de inversión cuyos activos totales valen 10 millones de euros, y que tiene 1 millón de participaciones. Su valor liquidativo es 10€. Si inviertes 500€ en ese fondo, habrás comprado 50 participaciones, que es 500€ dividido entre el valor liquidativo, 10€. Si meses después el valor liquidativo ha subido a 11€, tus 50 participaciones valdrán en total 550€.
Al hablar de inversión, casi seguro aparece en tu mente el riesgo y la idea de que puedes perder dinero, ¿verdad?
Pues vamos a aclarar el concepto de riesgo en las inversiones, que es uno de los que más confusión suele generar porque se mezcla con otras dos ideas: volatilidad y pérdida.
El riesgo es la probabilidad de que tu inversión pase tiempo, a veces largos periodos, en negativo, y puedas verte forzado a vender con pérdidas si necesitas el dinero.
La volatilidad son los vaivenes en la cotización de un activo, o sea, con qué frecuencia y con qué intensidad sube y baja su precio a lo largo del tiempo. Un activo puede ser muy volátil y dar un muy buen resultado a largo plazo, y al revés.
La pérdida es cuando vendes tu inversión a un precio inferior al que compraste. Si no vendes, es decir, si no reembolsas, no haces efectiva tu pérdida.
Imagina que inviertes 1.000€ en un fondo de renta variable. 3 meses después la cotización del fondo ha caído un 15%. Eso es volatilidad, el precio del fondo se mueve con fuerza y el de tu inversión, por lo tanto, también. Si vendieras en ese momento, tendrías pérdidas de 150€. Pero tu objetivo es el largo plazo, y por eso decides aguantar la inversión. Un año después el fondo ha subido con fuerza y tu inversión vale 1.150€. Esta inversión habría sido arriesgada si tu horizonte eran 3 meses, porque habrías tenido que vender con pérdidas, pero a largo plazo parece una inversión rentable.
Hemos hablado de renta variable, pero hay distintas maneras de invertir en ella.
Lo más popular son las acciones, ya hemos hablado antes de ellas porque seguro que las conoces. Son una pequeña parte de una empresa. Por ejemplo, puedes comprar acciones de Telefónica o de Microsoft y poseerás una parte minúscula del negocio.
¿Participaciones o acciones? Un fondo de inversión es una cesta de muchas acciones y bonos, y una participación es la unidad más pequeña de un fondo. Podemos decir que una acción es a una empresa lo que una participación es a un fondo. Si un fondo invierte en acciones y bonos y tú inviertes, no estás comprando esas acciones y bonos, estás comprando una participación. Si el fondo tiene, por ejemplo, 1 millón de participaciones, tú compras algunas de ellas y posees una pequeña parte del total, que subirá o bajará de valor según lo hagan las acciones y bonos en los que invierte.
Puede que también te suene el término ETF. Significa Exchange Traded Fund, y es básicamente lo mismo que un fondo de inversión pero que se compra y se vende en el mercado bursátil, como si fuera una acción. Los ETFs suelen replicar a índices bursátiles, o sea, cestas de muchas acciones, y suelen tener comisiones bastante bajas.
Un vehículo de inversión es un producto que agrupa dinero para invertirlo en distintos activos siguiendo una estrategia concreta. Ahora vamos a ver dos vehículos de inversión que seguro tu banco te ha ofrecido alguna vez.
Un depósito consiste en que tú dejas tu dinero en el banco durante un plazo de tiempo acordado, y el banco te paga un interés. Suele ser sencillo y estable, pero con poca rentabilidad.
Un plan de pensiones es un producto para ahorrar de cara a tu jubilación.
Si lo simplificamos mucho, tiene 2 características principales: no puedes retirar tu dinero del plan hasta tu jubilación, y el dinero que aportas se deduce en tu declaración de la renta, es decir, ahorras dinero en impuestos.
El plan de pensiones es un vehículo, por detrás puede invertir en renta variable, fija o mixta, por eso hay que encontrar un buen plan de pensiones entre los muchos que hay.
Cuando una gestora de fondos independiente obtiene unos resultados, ¿cómo sabe si son buenos o malos?
Muy fácil, los compara con un índice de referencia al que se llama benchmark.
Por ejemplo, un fondo de inversión que se centra en acciones de Alemania, puede tener como benchmark un índice que representa al mercado alemán. Por ejemplo el DAX, un índice que agrupa las 40 empresas más grandes del país. Si la rentabilidad del fondo es superior a la del índice, lo estará haciendo bien, y si no, pues no tan bien.
Hay 3 benchmarks muy utilizados que está bien que conozcas.
Del primero ya te hemos hablado antes, el índice Standard & Poor’s 500. Es una cesta de las 500 empresas más grandes de Estados Unidos, y por eso es una muy buena referencia de la bolsa estadounidense.
El MSCI World es una cesta de más de 1.300 empresas grandes y medianas de 23 países desarrollados. Por eso es un benchmark muy utilizado para el mercado bursátil a nivel mundial, aunque los mercados emergentes no están incluidos.
Y hablemos ahora de España. El índice IBEX 35 recoge las 35 empresas más importantes del mercado español, y se utiliza como benchmark de la bolsa española.
Existen otros muchos tipos de índices bursátiles. Hay índices sectoriales como el Nasdaq 100, que recoge las 100 empresas más importantes del sector tecnológico en Estados Unidos. También hay índices temáticos que recogen empresas de inteligencia artificial, de agua, o de energías limpias, entre otros muchos. Los que hemos visto son algunos de los más importantes.
Las inversiones, como todo, tienen un coste que los inversores debemos pagar.
Si buscas información de un fondo o un ETF, casi seguro verás el término TER o Total Expense Ratio. Es un porcentaje de gastos anuales que se suele descontar en tu inversión directamente, y que incluye los gastos de gestión, administración y depósito.
Además de eso, tu bróker o gestora de fondos puede cobrarte una comisión anual por custodia, y en algunos casos hay comisiones puntuales por aportación y retirada de fondos.
Algunas gestoras, como Cobas, tienen distintas clases para cada fondo con distintas comisiones. Por ejemplo, clases A, B, C y D. Los nuevos inversores están en la clase D y pagan la comisión más alta, y según van pasando los años y ganan antigüedad como inversores, van subiendo a las siguientes clases pagando comisiones cada vez más bajas. Es nuestra forma de compensar a los inversores que confían en nosotros durante mucho tiempo.
Imagina que inviertes 10.000€ en un fondo que tiene un TER del 0,8%, y tu bróker te cobra un 0,2% anual de comisión por custodia. Eso es una comisión anual total del 1%, que si tu inversión no varía demasiado, serán unos 100€. Puede no parecerte mucho, pero estas pequeñas comisiones tienen un impacto enorme en tu rentabilidad a largo plazo.
Imagina que inviertes 10.000€ en un fondo de inversión que te da una rentabilidad anual del 7% durante 30 años. Aquí estás viendo lo que valdrá en total tu inversión pasados esos 30 años según la comisión anual que pagues. Sin comisión serían más de 76.000€, con una comisión del 1% serían menos de 58.000€, y con una comisión el 2% serían poco más de 43.000€. Como ves, el impacto es brutal, por eso es clave que mires muy bien las comisiones de los fondos que contratas. Paga más comisiones solo para productos que te aportan un valor diferencial.
Ojalá las comisiones fueran el único gasto. La realidad es que al invertir también debemos pagar impuestos. Te hago un resumen muy rápido de los más importantes que hay en España.
Si cobras dividendos de una empresa o intereses de algún tipo, tributan en el IRPF como rendimientos del capital mobiliario. En pantalla estás viendo los tramos que hay y el tipo impositivo que se paga en cada tramo, que está entre el 19 y el 30%. Normalmente los bancos y gestoras te aplican una retención automática que luego se refleja en tu declaración de la renta.
Por ejemplo, si cobras 200€ en dividendos, te retienen un 19%, 38€, y recibes solo 162€. En la declaración de la renta aparece, y se ajusta la cantidad según tu base del ahorro total.
Si vendes acciones, fondos o ETFs, tienes que tributar por la plusvalía que has obtenido, o sea, por la diferencia entre el precio de venta y el precio al que compraste. Si el resultado es positivo es una plusvalía, y si es negativo es una minusvalía. La plusvalía tributa como ganancia patrimonial, que si estás en el primer tramo es un 19%.
Por ejemplo, si inviertes 1.000€ en un fondo de inversión y más adelante lo vendes cuando tu inversión ha subido a 1.200€, debes tributar por la plusvalía de 200€, que si es un 19% son 38€.
Un detalle importante. Puedes traspasar dinero entre distintos fondos de inversión sin pagar impuestos. Los pagarás solo cuando retires el dinero, es decir, cuando reembolses parcial o totalmente tus participaciones.
Imagina que inviertes en el fondo A 1.000€ y 2 años después tu inversión vale 1.400€. Decides traspasar todo ese dinero a otro fondo de inversión distinto, el fondo B. En ese momento no tienes que pagar ningún impuesto. 3 años después la inversión ha subido hasta 2.000€ y decides retirarla. En ese momento debes pagar impuestos por la plusvalía total de 1.000€ que has obtenido desde que invertiste al principio en el fondo A.
Quizás alguna vez has pensado en invertir, pero tenías poco dinero y decidiste no hacerlo. Porque invertir poca cantidad no merece la pena, ¿verdad?
Pues no. Invertir poco merece mucho la pena por una razón muy sencilla, lo importante de verdad es empezar cuanto antes. Aunque tus aportaciones sean pequeñas, van sumando poco a poco gracias al interés compuesto. ¿Qué es esto? Es que las ganancias que vas generando se reinvierten y generan sus propias ganancias en el futuro. Esto causa un efecto bola de nieve haciendo que tu inversión crezca de forma exponencial en lugar de lineal.
Lo vas a ver muy claro con un ejemplo fácil. Imagina que inviertes 100€ al mes durante 40 años con una rentabilidad nominal del 10% anual. Parece mucho, pero es menos que la rentabilidad histórica del S&P 500 a largo plazo. En 10 años habrás aportado 12.000€ y tu inversión valdrá más de 20.000. En 20 años habrás aportado 24.000€, y tu inversión valdrá más de 75.000. En 30 años habrás aportado 36.000€ y tu inversión valdrá más de 220.000. Y en 40 años habrás aportado 48.000€ totales, y tu inversión valdrá casi 600.000€. Por eso, la clave es empezar cuanto antes y desarrollar el hábito de invertir, aunque la cantidad sea pequeña.
Conocer todos estos conceptos que te acabamos de contar es un buen empujón para que te animes a invertir con garantías, pero si nunca lo has hecho, casi seguro que tendrás dudas.
En Cobas ofrecemos un mentoring gratuito donde ayudamos y acompañamos a personas como tú para que tomen mejores decisiones de inversión. Te animo a que eches un vistazo a los detalles sobre el mentoring en brainvestor.es/mentoring, tienes el enlace en la descripción del vídeo y también en el comentario destacado.
¿Cuáles de estos conceptos conocías ya? Ahora que has aprendido todo esto, ¿tienes más confianza para invertir tu dinero? Cuéntanoslo en los comentarios, y dinos también si te gustaría que hagamos más vídeos básicos sobre inversión como este.
Y si quieres seguir aprendiendo para invertir con buen criterio, a principios de año publicamos un vídeo que explica cómo empezar a invertir en 2026. En él hablamos de cómo empezar en general, y de los aspectos importantes de la situación económica de este año para que los puedas tener en cuenta. Lo tienes aquí y también en la descripción.
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