La normalización monetaria ha devuelto a la renta fija su capacidad de generar rentabilidad efectiva, una característica ausente durante más de una década. Cobas Asset Management lleva tiempo trabajando sobre esa premisa, y su aproximación al mercado de deuda ilustra bien cómo un gestor con convicción puede extraer valor donde otros ven simplemente una categoría de activo.
La clave de este enfoque está en el punto de partida del análisis. Mientras la mayoría de los gestores de renta fija ordenan su universo de inversión por rating, duración o diferenciales de crédito, Cobas AM comienza por la empresa. El negocio, su generación de caja, la calidad de sus activos y su capacidad para atender compromisos financieros son las variables que determinan si un bono merece estar en cartera. Es la lógica del inversor value trasladada al mercado de deuda, con el margen de seguridad como criterio rector.
Esta metodología genera una ventaja concreta. Cuando el equipo ya conoce en profundidad una compañía por haberla analizado o invertido en ella desde la renta variable, puede evaluar su riesgo crediticio con una precisión que las agencias de rating difícilmente alcanzan. El resultado son situaciones en las que el mercado exige una rentabilidad desproporcionada respecto al riesgo efectivo del emisor, y ahí reside la oportunidad.
No es renta fija defensiva en el sentido convencional del término. Es renta fija con opinión.
Tras años en los que los tipos cercanos a cero vaciaron de atractivo al segmento de renta fija, el ciclo de ajustes del BCE ha reconfigurado el mapa de oportunidades de forma sustancial. La cuestión hoy no es si la renta fija merece estar en cartera, sino cómo posicionarse dentro de ella con criterio.
El bono soberano alemán ha recuperado su función como activo de referencia. Con la estabilización del ciclo de subidas, el Bund vuelve a ofrecer la previsibilidad y liquidez que exige la parte estructural de una cartera de renta fija, con una TIR aproximada del 2% que resulta significativa tras el largo periodo de tipos negativos o nulos.
El segmento más interesante, sin embargo, está en el crédito corporativo. El mercado sigue exigiendo diferenciales elevados por determinadas emisiones cuyo riesgo, a nuestro juicio, no justifica esa prima. La razón es que muchos inversores de renta fija ordenan su universo por rating o duración, sin profundizar en el negocio que hay detrás del bono. Cuando el análisis parte de la empresa, de su generación de caja, de la calidad de sus activos y de su capacidad para atender compromisos financieros, es posible identificar emisores cuyo riesgo crediticio es inferior al que descuenta el mercado. Ahí reside la oportunidad.
En este contexto, el segmento high yield merece una lectura propia, al margen de lo que su etiqueta sugiere. Con una TIR cercana al 10,6% en los tramos que seguimos, y con gran parte del ajuste de valoraciones ya producido, los cupones siguen siendo generosos mientras el riesgo de nuevas correcciones por subidas de tipos se reduce progresivamente. La cuestión no es la categoría a la que pertenece un bono, sino si la rentabilidad que ofrece compensa adecuadamente el riesgo asumido. Cuando el mercado exige diferenciales que no se corresponden con la solidez financiera del emisor, se genera una ineficiencia que un análisis fundamental riguroso puede aprovechar.
La combinación de deuda soberana como elemento de estabilidad y crédito corporativo seleccionado con criterio fundamental permite aspirar a rentabilidades que superan con claridad a las letras del Tesoro o los depósitos bancarios sin asumir riesgos que el análisis no justifique. No toda la renta fija sirve igual. Lo que determina el resultado no es la categoría elegida, sino la profundidad del análisis que la sustenta.
Precisamente sobre esa filosofía se construye Cobas Renta FI, nuestro fondo de renta fija gestionado bajo los principios del value investing. Una propuesta que busca identificar ineficiencias en el mercado de deuda y aprovecharlas mediante un análisis profundo y fundamental de cada emisor.
Actualmente, el fondo cuenta con una comisión de gestión del 0,25%, sin comisiones de reembolso y combina una cartera de deuda pública, crédito corporativo y una limitada exposición a renta variable, siempre bajo la filosofía value que caracteriza a Cobas AM. Para aquellos inversores que buscan una alternativa a los depósitos tradicionales o desean complementar sus carteras con una estrategia orientada a la estabilidad y la búsqueda de valor, Cobas Renta FI constituye una propuesta que merece ser analizada.
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